Y, con suerte el miércoles parto hacia Mar del Plata, a ver mucho amontonamiento de gente, playas llenas (realmente espero que no) y a ver a la parte de la familia que hace mucho no visitamos. Pero no voy sola (para nada), aparte de ir con la familia, este año me acompaña Sara por lo que tengo la certeza de que serán unas vacaciones muy interesantes.
La verdad es que los días previos a viajar son (por lo menos en mi casa) bastante movidos. El pobre lavarropas no ha parado desde hace unos tres días, he recorrido todos los rincones de mi casa buscando ropa que hace meses no veo, de repente todas las mujeres de la casa (que son muchas ) necesitan turnos en la peluquería, la depiladora; mi mamá lleva dos noches seguidas planchando y planchando, el auto lleva varios días internado en el taller y se generan las pequeñas, pero inevitables, discusiones alrededor de todo este clima.
Pero, a pesar del gran movimiento que hay en mi casa, era de esperar que yo no estuviera tan alterada. En mi pieza no se observa ningún tipo de intención de armar el bolso, lo único que he hecho ha sido poner algunas cosas a lavar y pensar en que no tengo pantalones cortos ni alpargatas (y eso sí que es un problema) Me he pasado el domingo y hoy escuchando el mismo cd de La Máquina de hacer Pájaros una y otra vez, y ya se estaba convirtiendo en rutina. Por suerte esta noche nos juntamos todos, para despedirnos: nosotras ( que partimos para Mar del Plata) y mi suertudísimo amigo Karim (que se marcha a recorrer Europa)
¿Me gustaría irme a recorrer Europa?
Claro que sí!